Después de varios meses de estar terminado y andarlo mostrando a todo con el que me encontraba, finalmente decidí que era justo con el pobre darle su enmarcado, justo, después de toda la paciencia que había tenido conmigo en los 9 meses de su elaboración (con algunas pausas), y antes de que siguiera atrapando mugre por ahí.
Ahora venía lo duro: dónde llevar a enmarcar semejante tesoro??? Todos los días, tardes y sobre todo noches de dedicación??? La verdad no estaba muy segura. Para aclararme, pedí consejo en la tienda donde compro los materiales de bordado en la ciudad y que la dueña tiene bastante sentido en todas estas cosas; la respuesta, poco alentadora, no podía recomendarme ningún sitio en especial sino que yo misma lo montara en el cartón y ahí sí lo llevara sólo a poner el marco, así no tendrían mucho contacto con el bordado ni posibilidad de hacer nada raro con él.
Esto era peor, de dónde iba yo a sacar habilidades para hacer esto?? Y si en lugar de llevarlo a algún lugar y que lo dañaran, me atrevía yo misma y salía peor???
Por otro lado, me habían sugerido que pusiera el paspartú de tela, y entonces peor, cómo iba a hacer esto????
Afortunadamente llegó una bendición del cielo llamada Nela, que tiene todos los conocimientos, habilidades, disposición y además, la generosidad necesaria para darme una mano (y todo el brazo) en este asunto.
Así, que la asesoría y el servicio fueron completos:

Ir de compras a buscar las telas de los colores y las texturas adecuadas para esto: hay una tela color vino de fondo, y una verde para el paspartú.
Luego ir a la papelería a comprar el cartón, otra cartulina corrugada para el segundo paspartú, la silicona líquida y los ganchos para fijarlo, etc. en ese punto obviamente yo sólo metía cosas en el carrito emocionada, pero no tenía mucha idea del fin de asunto.
Esta jornada de compras además sirvió para adquirir la tabla o base para cortar, que ahora será muy útil en los proyectos de patchwork.
Además de los materiales para este proyecto, ese día también Nela me asesoró en la compra de otras telas y cositas para el montaje de otros proyectitos, entre esos el acabado final del primer proyecto de Hardanger.
Y así, luego de discutir los detalles de la posición de las telas, las medidas del paspartú y otras cositas, Nela se fue a su casa con todo mi trasteo.
En un par de días ya estuvo todo listo y fuí a recogerlo, qué maravilla, estaba muy feliz, por fin mi telita bordada tenía una presentación de lujo.
Después de esto, lo lleve a la marquetería y Daniel no quiso que lo dejara, sólo a que tomaran las medidas del marco y del vidrio antireflejo, y luego volvimos para que lo montaran.
Estaba él más preocupado, tal vez yo lo hubiera dejado sin problema, pero él estaba muy pendiente y no quiso dejarlo.
Cuando regresamos, ya estaba listo el vidrio y el marco, presenciamos el montaje y ya cuando lo estábamos empacando le ví un hilito o no se qué en toda la mitad; la persona de la marquetería insistía en que era un hilo del bordado, pero NO era un hilo del bordado, me lo dice a mí que me conozco esa tela al derecho y al revés (literalmente). Así que con toda mi pena, pero tuvieron que desmontarlo, sacar el hilo y montarlo de nuevo; la niña no estuvo muy feliz, pero era mi trabajo y soy yo quien lo va ver por muchos años en la pared de mi sala, y no quería ningún hilito por ahí.
Y aquí está, enmarcadito, para compartir con todas ustedes (y las clases de fotografía me quedan pendientes).
MIL GRACIAS NELITA POR TODA TU AYUDA, ERES UNA PROFESIONAL Y ADEMÁS DISFRUTAS MUCHO HACIENDOLO. BESITOS.